Golpe a golpe

Por Juan Sánchez Mendoza

 

 

La presencia de agentes estadounidenses en México, no es cosa nueva. Ni tampoco su infiltración en las corporaciones de seguridad, porque existe un acuerdo bilateral para que estos desarrollen sus actividades dentro del país camuflados de diplomáticos.

Una de sus tareas principales es adquirir información sobre personajes y/o grupos que la Unión Americana considera un peligro para su seguridad. Pero también participan en operativos, aunque por acuerdo binacional sólo pueden hacerlo como observadores.

Mediante cuerpos de espionaje dispersos en todo México, los agentes de la Administración para el Control de Drogas, como de la Oficina Federal de Investigación y la Agencia Central de Inteligencia –DEA, FBI y CIA (por sus siglas en inglés), respectivamente–, recaban información. E incluso, al través de informantes y elementos infiltrados en grupos criminales.

Esto lo saben y permiten las autoridades gubernamentales. Pero cada que hay un suceso exponiendo la presencia de agentes extranjeros, niegan el hecho.

Como ahora, tras el accidente ocurrido en Chihuahua, donde hubo dos agentes de la CIA muertos en un accidente carretero, tras ‘desmantelar’ un laboratorio de drogas sintéticas.

Para disfrazar esa tolerancia, legisladores de morena le echan la culpa a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván (PAN), ‘ya que ella permitió operar a agentes extranjeros en clara violación soberana’.

Por ello la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado, mediante un punto de acuerdo decidió invitar a Maru Campos a reunión de trabajo, el próximo martes, así como al fiscal de Chihuahua (César Jáuregui Moreno), para que expliquen la presencia de agentes de la CIA en esa entidad.

A Maru le asiste el derecho de asistir o no, pues la Cámara alta carece de autoridad para entrometerse en asuntos que sólo competen al Congreso local, a, pueblo de Chihuahua y a las instancias de supervisión y de control que la ley federal y local establecen para tal efecto.

Atendiendo la disposición legal, en la víspera, la mandataria estatal se reunió (en privado) con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, para hablar sobre el tema.

Ninguno de los dos ha referido públicamente su charla.

Pero los senadores de la CuatroT insisten en ‘linchar’ a Maru.

Así muestran su ignorancia de los acuerdos binacionales establecidos formalmente en 1950, durante la Guerra Fría, para monitorear movimientos comunistas en México.

Otrora, la CIA colaboró estrechamente con funcionarios mexicanos en el programa ‘LITEMPO.

A partir de 1995 y hasta la fecha sus agentes han trabajado en México con las fuerzas armadas en operativos contra el narcotráfico.

Obviamente este desconocimiento de la política internacional, que se supone es su fuerte, exhibe la ignorancia y torpeza de los legisladores de la cámara alta.

Nada justifica lo injustificable, es cierto.

Por lo que ambas instancias gubernamentales, federal y estatal van de la mano en la reprobable violación a la soberanía nacional.