San Fernando, Tam.— Con liderazgo firme y acompañada del Honorable Cabildo, la presidenta municipal, Verónica Aguirre de los Santos, encabezó una significativa jornada de oración, realizada como parte de las celebraciones por el 277 aniversario de la ciudad, en un ambiente cargado de fe, unidad y esperanza.
Desde el inicio, el evento estuvo marcado por un profundo sentido espiritual, al convocar a la ciudadanía a reconocer la presencia de Dios en la historia de San Fernando, especialmente en los momentos más difíciles. De pie, autoridades y asistentes elevaron el rezo del Padre Nuestro, en un acto de respeto y comunión.
En esta jornada estuvieron al frente los pastores Francisco Javier Portales Ramírez, Josué (director del grupo Misión Divina), Miguel Guerrero, Pedro Ramírez, Alberto, Sánchez, Augusto Rubio, Pedro Salazar, Enrique Valdés, Raúl Vidal, Juan Ledesma, Édgar, Gilberto Rosas, Jorge Martínez Gil y Benjamín Luna, así como el presbítero Francisco Javier Nolasco Ramos, quienes participaron activamente en este encuentro de unidad, donde se sumaron autoridades estatales, así como representantes de los sectores productivos del municipio —agricultores, ganaderos, pescadores y comerciantes.
Durante el programa, los líderes religiosos elevaron oraciones por cada uno de los pilares que sostienen a San Fernando: el campo, la ganadería, la pesca, el comercio, el empleo, la salud, la seguridad, los cuerpos de emergencia, las familias y la paz social. También se hicieron peticiones especiales por la lluvia y por los proyectos que impulsan el desarrollo del municipio.
Uno de los momentos más emotivos se vivió con el mensaje dirigido a la alcaldesa, donde se reconoció su compromiso y liderazgo, así como el respaldo espiritual a su labor al frente del gobierno municipal.
Visiblemente conmovida y con la voz quebrada por la emoción, la alcaldesa Verónica Aguirre de los Santos dijo: “Le hice una pregunta a Dios y Dios me la respondió”; a la vez, agradeció la presencia de todos los sectores y destacó la importancia de la unidad del pueblo más allá de cualquier diferencia.
“Cuando un pueblo se une en oración, se fortalece, se levanta y encuentra rumbo. Hoy más que nunca sabemos que no caminamos solos”, expresó.
La jornada concluyó con un llamado a seguir construyendo un San Fernando unido, solidario y lleno de esperanza, donde la fe continúe siendo guía para alcanzar el bienestar y la paz de todas las familias.