C R O N I C A S P O L I T I C A S

POR: ALBERTO GUERRA SALAZAR

Feliz cumpleaños Eugenio

CIUDAD VICTORIA, (ASI).— Así como Genaro García Luna hizo desmoronar la imagen y el legado de Felipe Calderón Hinojosa como Presidente de la República, la aprehensión del General Salvador Cienfuegos aplastó hasta sus cimientos, la presencia en la historia, del ex Presidente Enrique Peña Nieto. El encarcelamiento del ex Secretario de Seguridad Pública y del ex Secretario de la Defensa Nacional, muestra que las más altas instituciones de la patria son sólo simulación, tapadera, engaño, ficción, tomadura de pelo. ¿Puede haber algo peor que esto?, sí, en efecto. Tuvo que ser un gobierno extranjero el que pusiera al descubierto la corrupción que tiene podridas a ambas dependencias federales. No funcionó en México el sistema constitucional de contrapesos, pues ni senadores ni diputados federales, ni magistrados ni Ministros de la Corte, se dieron por enterados que los titulares de las dos dependencias estaban al servicio de la delincuencia organizada. Es una afrenta para el sistema de seguridad y justicia de México, que el gobierno estadounidense someta a juicio y condene, seguramente, a los dos ex funcionarios federales, por los graves delitos cometidos. Es muy desafortunada la confesión mañanera del Presidente Andrés Manuel López Obrador, de que no tenían siquiera sospechas, de los pasos en que andaban Genaro y el General Cienfuegos. Reconoce sin pena alguna, que son un fracaso los aparatos de presunta inteligencia de las dependencias encargadas de combatir los delitos de cuello blanco, de alta política, de delincuencia organizada. Ningún funcionario gubernamental supo nada, hasta que un gobierno extranjero les hizo explotar en las narices la bomba descomunal de la corrupción, con boletines de prensa donde revelaron la aprehensión de los dos mexicanos. Nunca fue un secreto que el gobierno federal está infiltrado por los delincuentes. La sorpresa es que ya se documentó fehacientemente y que ahora estará obligado el Presidente López Obrador, a hacer una verdadera limpia en el sector. De entrada, se verá muy mal que AMLO autorice a su Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, a aventar la dependencia, para convertirse en candidato de MORENA a Gobernador de Sonora. Esos eran usos y costumbres del neoliberalismo, cuando el PRI era agencia de colocaciones y usaba a las dependencias públicas como trampolín y plataforma de lanzamiento de candidatos. Estamos frente a un ejercicio de gatopardismo, de cambiar para que todo siga igual, pues don Alfonso declaró a la prensa que no se manda solo y que necesita el aval del Presidente de la República, para ser candidato. Durazo debiera ser destituido por inepto e ineficiente, pues no descubrió oportunamente, que la dependencia puesta en sus manos estaba asociada con delincuentes a los que debía perseguir. En otros temas, el ingeniero Eugenio Hernández Flores cumplió 61 años de edad el sábado 17, y las redes sociales se llenaron de expresiones de amistad, cariño, gratitud, de familiares, amigos y de gente del pueblo. El ex Gobernador cumplió siete días antes, tres años de reclusión penitenciaria, por culpa de una acusación penal presentada por el actual gobierno estatal, panista, con el pretexto de un tema muy manoseada, que data desde el 2004. Se trata de la compra-venta de 1,600 hectáreas de terrenos inundables en el municipio de Altamira, que desde entonces fueron donados por el gobierno federal al gobierno de Tamaulipas, y luego vendidas por éste, a un particular. De hecho, este presunto delito ya fue tumbado por los abogados defensores, pero Eugenio está sometido a un proceso de extradición solicitado por el gobierno estadounidense, y jueces federales dictaminarán su procedencia o no. El caso es que en su cumpleaños, el ingeniero Hernández Flores recibió una avalancha de expresiones de felicitaciones, parabienes, buenos deseos y mucho cariño, que sus familiares le hicieron llegar a sus manos. Fue un extraordinario mandatario estatal, que construyó un Parque Bicentenario con un gasto superior a los seis mil millones de pesos, pues se trata de un conjunto de edificios públicos. Siendo presidente municipal victorense, Eugenio construyó desde El Corazón de Tamaulipas, el proyecto que lo llevó a la gubernatura, de 2005 al 2010. El sucesor Egidio Torre Cantú, dejó transcurrir su ciclo sexenal sin hacer apenas nada. Tuvo el hermano de Rodolfo un pretexto recurrente para justificar la inacción. Decía que el dinero destinado a obra pública, lo daba a la Secretaría de la Defensa Nacional, como cuota de compensación, pago, remuneración. El Secretario de Gobernación de la época, Miguel Angel Osorio Chong, desapareció de un plumazo a la policía federal.