Arranca el proceso y la “guerra sucia”
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Los diez Gobernadores de la Alianza Federalista
abandonaron la Conago ¿y luego?¿nos beneficia o nos perjudica?.
Cierto que la Conferencia de Gobernadores está desgastada, sus líderes –
Juan Manuel Carreras, de San Luis Potosí, el actual- ya no espantan a nadie,
menos a López Obrador. Ya pasaron sus mejores tiempos de contrapeso al poder
presidencial.
Tienen razón los salientes. La organización está muerta y sepultada, el
burocratismo acabó con ella. Duró 20 años y fue mucho.
La integraron priístas para combatir al recién llegado Presidente Fox, el
primero emanado del PAN. Se los “comió” el sistema. Le dieron cabida a los
propios azules y perredistas.
Pues bien, no hay mucha novedad ni se esperan grandes consecuencias
políticas con la salida de los diez. No hay un antes ni después. No “chorreará” la
lana federal hacia las entidades que representan, ni gozarán de mejores tratos
presupuestarios.
Ellos tienen otros proyectos. Hacen política para crecer. Quieren ser punta de
lanza en las exigencias al Presidente. Es su forma de trascender y, si las
circunstancias lo permiten, uno podría encaminarse como candidato para suceder
a AMLO en el 2024, por las siglas de Acción Nacional ¿Cabeza de Vaca?.
Sin embargo al jefe del gobierno federal le valen las presiones y menos hace
caso a sus contrincantes.
Lo que puede pasar es que los gobernadores de Morena abandonen también
el grupo e integren uno propio que se podría robustecer si, como dicen las
encuestas, gana más posiciones en las elecciones del 2021.
En otras palabras, los del PRI –los que quedan- darán “calorcito” la Conago,
los del PAN fortalecen su GOAN y los guindas integran su propia organización.
Suave ¿no?
El tamaulipeco Cabeza de Vaca publicó en redes que se salen “a fin de
construir un nuevo espacio de colaboración efectiva, diálogo y contrapeso entre
las entidades y los poderes del Estado”.
El evento se realizó en Chihuahua y tocaron otros temas como el Covid y el
regreso a clases cuando las circunstancias lo permitan.
Y arrancó formalmente el proceso electoral federal 2020-2021 –primera mitad
del sexenio pejista-, en que los pronósticos del voto refrendan la confianza
ciudadana a Morena… Hasta ahora.
En sus trabajos demoscópicos, las encuestadoras manifiestan que los chairos
volverán a tener el control de la cámara baja, ganarán la inmensa mayoría de las
15 gubernaturas en juego y se quedarán por tanto con los Congresos estatales y
alcaldías

Si hablamos de Tamaulipas, los sondeos no son muy claros pero aseguran
que Morena, por lo menos, volverá a quedarse con seis de los nueve escaños
federales.
La competencia será por las presidencias municipales y diputaciones locales.
Al PAN, que es gobierno, le interesa contar con el Congreso del Estado por
aquello de la calificación de las cuentas públicas, y no tanto para aterrizar el
proyecto sexenal, cuando le faltan dos años para finalizar.
Puede darse incluso el “lujo” de perder algunos municipios “grandes”, pero
defenderá a morir los escaños.
Al poner en marcha el proceso, el gerente nacional del INE, Lorenzo Córdova
Vianello pidió dos imposibles a partidos, contendientes y funcionarios públicos:
Que respeten las reglas de la competencia y se abstengan de utilizar recursos
públicos con fines electorales.
Sobra decir que la lucha será PAN-Morena, pero no tanto entre los partidos
sino sus abanderados y simpatizantes apasionados.
Está comprobado que la gente no votará por Morena sino por su figura
emblemática, López Obrador, y tampoco por Acción Nacional sino sus
candidatos.
La verificación de la semana anterior, por parte del INE, hace saber que el
partido en el poder goza de 551,507 afiliados, en tanto que la segunda fuerza, el
PAN, presume de 263,585. No son partidos de masas.
El que más militantes tiene es el PRI con dos millones 65 mil, pero
casualmente las encuestas dicen que no ganará ninguna gubernatura y quedará
muy lejos en su número de escaños en el legislativo.
Oficialmente también comenzó la “guerra sucia”. Partidos, candidatos y
simpatizantes se darán hasta con la cubeta y, al final, ganará quien haya operado
las “mapacherías” más exitosas”.
Acción Nacional ya es viejo en la “ingeniería electoral”, en tanto que los
morenos han aprendido muy rápido.
Repetimos lo que en otras colaboraciones: La guerra sin cuartel se dará por
redes sociales, en parte por las medidas restrictivas generadas por el coronavirus,
y por lo “barato” y cómodo que es atacar y esconder la mano. El anonimato le da
valor a cualquiera.
Un primer escenario nos dice que pese a las advertencias del Presidente
López Obrador, de que no permitirá delitos electorales, se dará la “compra” del
voto en efectivo, reparto de despensas, pago de servicios, presiones, amenazas,
inducción, y además lo permitido por la Ley.
De hecho las precampañas que se ven en algunos municipios con mayor
número de habitantes, nos confirman que hay chequera para meterle.
A nivel doméstico la semana entrante se reunirá el Instituto Electoral de
Tamaulipas para dar la voz de arranque. Las funciones principales se las quitó el
INE pero la Ley los obliga a participar.