Tiempo de opinar

Raúl Hernández Moreno

Quince ex gobernadores del PRI se sumaron a las muchas voces que están pidiendo la renuncia del delincuente confeso Alejandro Moreno, mediante un desplegado que publicaron hoy en diarios nacionales.

En uno de sus párrafos dicen  que “los desplegados y pronunciamientos públicos  de distintos grupos y corrientes  internas del partido. La información negativa que ha circulado ampliamente en las redes. Los crecientes comentarios críticos de editorialistas  y de medios de comunicación, son temas que deben  considerarse seriamente para evaluar sus impactos en la opinión pública, en los electores y en los demás integrantes de la alianza opositora”.

Estamos convencidos, por el bien del partido, que es tiempo de considerar una pronta renovación de la dirigencia actual, apuntan.

La carta la firman, entre otros, los ex gobernadores de Coahuila, Rogelio Montemayor; de   Chihuahua, Patricio Martínez; de Nuevo León, Benjamín Clariond; de Tlaxcala, Marco Mena: de Sinaloa, Jesús Aguilar; de Sonora, Armando López; de Nayarit, Rigoberto Ochoa; de Zacatecas, Alejandro Tello.

Hay que recordar que en el 2019 el ex gobernador de Guerrero, René Juárez, denunció  que Alejandro Moreno poseía una enorme riqueza y  que no podía  justificar su origen ilícito, pero no le hicieron  caso y lo expulsaron.

Hoy sería sano que los priistas pidan que se aceleren las investigaciones penales contra Alito, que si es culpable lo refundan en la cárcel y si es libre que se limpie su nombre, si es que pueda  hacerse, lo que  vemos imposible porque en los audios filtrados  Alito se exhibe  como delincuente y soberbio.  Merece ir a la cárcel por mamón.

Y mientras la cúpula priista quiere fuera de la dirigencia a Alejandro Moreno,  el diputado federal petista, Gerardo Fernández Noroña  pide que permanezca el frente del tricolor por lo menos hasta el 2024 para que termine de dinamitar al PRI y que de paso arrastre al PAN.

En otro tema, dos veces tuve oportunidad de ver el show del cómico Jesús Martínez, Palillo,  padre de la actriz Ana Martín. Era bravo en sus críticas al Presidente de la República, en un tiempo en que,  hasta antes de la década de los ochentas,  en México no se toleraban las críticas al Presidente en funciones, a la Virgen de Guadalupe y al ejército. Eran intocables.

Palillo no se medía en sus comentarios  y para protegerse cargaba un amparo en el bolsillo para evitar su detención, aunque muchas veces fue a dar a la cárcel y lo vapulearon otras  tantas. El sistema era intolerante y no le gustaba oír en público lo que en privado comentaba el pueblo.

Pues bien, como en los tiempos de Palillo, ahora en Tamaulipas muchos políticos de Morena  tienen que cargar un amparo para que no los detenga la policía  de Cabeza de Vaca.

Encima,  la prensa cabecista se dedica a denostar a los políticos morenistas y pretende  hacer creer que porque la voz del amo lo dice, tiene que ser verdad,  como si la voz de su amo fuera la mera ley en Tamaulipas y en el país. Se les olvida que Tamaulipas no es propiedad de Cabeza ni es un país, es una entidad integrada a México y por encima de las leyes estatales están las federales. Si  no  fuera así, ¿qué caso tendría la federación?